Cala Granadella desde las alturas

El pasado domingo tuvimos día completo de baño, ruta y vistas increíbles en una de las mejores calas de la Comunidad Valenciana: Cala Granadella, en Xàbia.

Vistas de la cala desde nuestro coche

Sabíamos que la cala suele llenarse por estas fechas así que nos despertamos a las 4:30 de la mañana con la intención de llegar pronto y poder aparcar. Antes de ir nos habían informado: si llegas más tarde de las nueve, aparcar en buen sitio es imposible. Y tenían razón. Aquí una imagen de uno de las montañas de la ensenada repleto de coches:

Camino en zig-zag repleto de coches

Llegamos a las 7 de la mañana y pudimos dejar nuestro coche cerca de la entrada a la cala. El primer paso (aparcar), ya lo habíamos superado así que tocaba grabar un time-lapse. Al bajar a la cala nos pusimos cerca de la orilla y vimos que, en uno de los caminos, había un montón de cubos de reciclaje, algo que nos gustó mucho. Además estaba todo muy bien cuidado, aunque ahora en verano siempre puedes encontrar algún plástico porque, claro, no hay que olvidar que hay personas que tienen la cabeza para llevar pelo nada más. 

Time-lapse: Si te fijas en la montaña derecha puedes ver cómo los rayos del sol van entrando poco a poco en la ensenada mientras las nubes pasan y el mar se mantiene tranquilo… Mereció la pena madrugar tanto para poder disfrutar de un espectáculo así. Es precioso. 

En cuanto terminamos de grabar el time-lapse decidimos bañarnos. Estábamos congelados y el agua estaba a una temperatura ideal así que disfrutamos de un pequeño baño mientras todavía amanecía. Acabamos tiritando pero felices. 

Ruta al mirador

Cuando nos secamos empezamos la ruta que teníamos planeada. En el camino al mirador vimos unas minas de ocre, un mineral que se utilizaba en la Prehistoria como pigmento y que los romanos explotaron más adelante.  Estas en concreto, las minas de la Granadella, se utilizaron hasta la primera mitad del siglo XX. Trabajaban con azada y pico bajando, en ocasiones, a más de diez metros de profundidad a través de pozos y minas con hasta 4 y 5 metros de boca. Después transportaban el material a la espalda o en caballo y lo utilizaban (mezclándolo con cal), para hacer colores como el ocre o el terracota con los que pintaban las casas. 

Empezamos el camino

En el camino encontramos asfalto y tierra, plantas de diferentes tipos y unas vistas que hacían que cada cuesta mereciese la pena. A pesar del sol y el calor del medio día nos sentíamos ilusionados por ver la inmensidad del mar ante nosotros. Además, mientras subíamos, fue divertido ver las montañas porque encontramos hasta la forma de una serpiente en una de ellas… ¿La ves?

Tardamos menos de media hora en llegar a lo alto.

Allí arriba vimos el puesto informativo sobre las minas de ocre.

Tras disfrutar de las vistas decidimos bajar para almorzar. Primero paramos en el camino para disfrutar de nuestros bocadillos pero después pensamos que era buena idea aprovechar que estábamos allí para tomar algo fresquito antes de entrar en carretera así que fuimos al Restaurante Sur, un sencillo rincón que lleva abierto sesenta años al pie de la Cala Granadella. Están especializados en cocina Mediterránea pero sobretodo son conocidos por sus guisos marineros. 

Todavía tenemos planes pendientes en Cala Granadella así que esperamos volver. De momento, dejamos por aquí la ruta que hicimos nosotros y la que grabamos con Wikiloc, por si te interesa echarle un ojo.

Y por último, aquí está el video de esta escapada:

¿Alguna vez has visitado la Cala Granadella? Cuéntanoslo en comentarios (:
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