Madrid con el estómago lleno

Nuestro último viaje a Madrid (2019), en comparación al viaje a Londres fue un pensat i fet como decimos aquí. Ya habíamos estado un par de veces y es una ciudad a la que nos gusta volver. Fue un viaje planeado tras salir del cine a las 03:00 am de la madrugada (por entonces teníamos los cuerpos para resistir una buena “sesión golfa”), en el que quisimos incluir hasta un musical. 

Habíamos estado trabajando todo el verano pintando una ludoteca infantil así que tiramos la casa por la ventana. Fueron dos días únicos en los que estuvimos en una burbuja de risas, fotografías en blanco y negro y comida. Mucha comida. De hecho, nada más llegar a la estación de Atocha (fuimos en AVE), lo primero que hicimos fue comernos esta preciosidad a medias en Café de la Reina, un rincón muy bonito, bien decorado, donde nos atendieron de lujo (el bocadillo estaba increíble).

Después de esto y dos refrescos debimos quemarlo todo yendo al hotel recorriéndonos Gran Vía en pleno agosto porque os juro que me faltó echar los pulmones por la boca. En aquel momento agradecimos no tener el calor húmedo que hay aquí en Valencia. Nos duchamos y esperamos a que fuese la hora de comer para ir al Friday’s que hay en Gran Vía (teníamos el hotel al lado) e hicimos tiempo hasta que llegó la hora de ir al teatro. Teníamos entradas para el musical de Anastasia.

Soy fan de la película de dibujos así que fui ilusionada pensando que era una adaptación. De normal lo miramos todo antes de salir pero de este musical solo vimos buenas opiniones así que quisimos lanzarnos a la piscina. Estábamos tan seguros de que nos iba a gustar que compramos el bote de palomitas y los vasos de refresco como recuerdo, lo que fue un ERROR. No sé cuánto tiempo estuve esperando a que saliese Rasputín con su “Noche fatal” para activar mi modo fan girl, pero cuando me di cuenta de que eso no iba a pasar, de que los escenarios eran preciosos pero la historia me estaba aburriendo y de que habían canciones de la película de dibujos pero no tenía NADA que ver, me hundí en la butaca y solo esperé a que terminase. Después de aquello volvimos cansados al hotel y pedimos cena y una botella de vino para olvidar. 

Cena rica

Al día siguiente fuimos al Museo del Prado y pasamos allí la mañana. Los museos son espacios donde el tiempo parece detenerse mientras tú sientes que viajas a otras épocas… Después fuimos al retiro y tras ver el Palacio de Cristal volvimos a Atocha a coger el tren. 

Madrid en blanco y negro

Algún día, cuando todo esto pase, volveremos a Madrid y te hablaré de mi sitio más favorito de todos. Hasta entonces… ♡

¡Abrazo viajero!

Más entradas

Sobre Andorra y el anhelo

Hay viajes a los que cuesta volver. Escapadas que si recuerdas con los ojos cerrados y los del corazón abiertos, corres el riesgo de que

Uso de internet en Andorra

Andorra es un lugar bien comunicado, con variedad de establecimientos y empresas a lo largo de sus carreteras pero el único inconveniente que puedes encontrar

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

©2020 Viajeramente blog - Andrea Dehm y Vicente Palacios
Translate »