Perseidas 2020

También conocidas como “Lágrimas de San Lorenzo“, la lluvia de las Perseidas es la más esperada de cada año. Aunque no es la única temporada en la que podemos disfrutar de un espectáculo así, la de agosto es la más conocida ya que se han llegado a avistar entre 20 y 40 estrellas fugaces por hora. 

Las Perseidas suelen empezar su actividad el 17 de julio pero no alcanzan su pico máximo hasta la noche del 12 al 13 de agosto, la noche de San Lorenzo. Si te has perdido esta fecha no pasa nada, todavía pueden verse hasta el 24 de este mes 🙂

Primera estrella fugaz que capturamos - Perseidas 2020

En el camino en coche estábamos entusiasmados y con un poco de inseguridad porque no sabíamos si íbamos a estar los cuatro solos en mitad de la noche en el mirador del garbí pero cuando vimos en Google Maps que estaba muy concurrido nos tranquilizamos. Al llegar allí en media hora vimos que el Maps tenía razón, estaba MUY CONCURRIDO. Aparcamos un poco alejados del parking y empezamos a subir la montaña pegados a la hilera de coches dirección al mirador. 

En el camino, aunque había gente, hablamos de todo lo malo que puede pasar en una película de miedo cuando los protagonistas están en mitad de una montaña a oscuras, lo que hizo que nos riésemos más. Cuando llegamos arriba nos pusimos “serios”. Queríamos capturar con la cámara al menos una Perseida, nos daba igual si era en fotografía o vídeo. 

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Llegamos al mirador a las 23:00 y estuvimos hasta la 01:45 haciendo fotografías, grabando y disfrutando del silencio entre charreta y charreta. Cada vez que aparecía una Perseida en el cielo, nadie podía reprimirse el asombro así que cuando te perdías una te enterabas gracias a los demás. Eso hacía que fuese más divertido. 

A pesar de las buenas sensaciones que teníamos estábamos congelándonos de frío. Eso nos obligó a volver con material limitado. Solo pudimos grabar secuencialmente 2 segundos de magia pero nos conformamos al ver que habíamos capturado una Perseida que había dejado bastante rastro. Ahora siempre recordaremos con imágenes la primera noche que vimos las lágrimas de San Lorenzo.

Resulta curioso como algo tan cotidiano en nuestras vidas puede parecernos, a veces, de otro mundo. Algo único que la contaminación lumínica nos arrebata cada noche, un mar lleno de cuerpos que viajan a infinitos años luz de nosotros mientras callamos, juntos, admirando exactamente lo mismo: lo desconocido.

Dato. Antes de irnos pedimos un deseo a la ermita del Monte Garbí, lugar que ya mostramos en este artículo. Allí los peregrinos tiran piñas para pedir deseos. Yo lancé mi piña pero el deseo, esa noche, lo pedí a las estrellas. 

¡Abrazo viajero!

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