Ruta de los puentes colgantes – Chulilla, Valencia

Nuestra última salida fue muy relajada. Estos dos últimos fines de semana han estado llenos de emociones. Primero tuvimos un accidente de tráfico (nada grave), y después estuve a punto de desmayarme en medio de la montaña. Pero vamos a centrarnos en este último acontecimiento. Vayamos por partes…

Esta semana hemos estado con las pilas descargadas pero el domingo nos despertamos con ganas de hacer ruta así que decidimos hacer una que ya conocíamos: la ruta de los puentes colgantes, en Chulilla.

Este lugar único se encuentra entre dos montes adyacentes al río Turia. Hay un camino formado  lleno de puentes, escaleras y vegetación que te hace creer por momentos que estás en mitad de la selva. Además el sitio cuenta con carteles informativos en los que puedes ver qué tipo de fauna y flora te está rodeando. Animales que van desde los zorros a las nutrias pasando por garduñas y jabalíes o plantas como la orquídea, el lirio azul o el jazmín silvestre. Por desgracia, no pudimos avistar ningún animal de los mencionados en el cartel pero sí que pudimos identificar alguna que otra planta como la hiedra, por ejemplo, que es de mis favoritas. 

Empezamos la ruta por el borde de uno de los montes. No hay barandillas pero el camino es lo suficientemente ancho como para andar sin problemas. Como llegamos un poco tarde, hicimos toda la ruta con otras personas así que mi ansiedad se activó desde ese momento. Sobretodo al llegar a las escaleras que bajan a la zona de los puentes (Vicente dijo que aquello era como la ruta a la cueva de Ella la Araña y no pude estar más de acuerdo), porque tenía que bajarlas de lado apoyándome en la barandilla de madera y solo podía pensar en el Covid. Más ansiedad.

Tras las escaleras está el primer puente. Primero lo pasamos rápido y fue un poco inquietante (y a la vez divertido) sentir cómo se movía. 

Continuamos andando y llegamos a la orilla del río Turia, que baja desde la presa del Pantano de Loriguilla. Normalmente, es un sitio perfecto para bañarse pero esta vez, por evitar riesgos y más contagios, el baño no estaba aconsejado (aunque a algunas personas esto último les dio igual). 

Como verás a continuación, el agua es clara y la orilla del río está llena de plantas y cañas. Es un lugar fresco y precioso donde pasar el día. 

Seguimos la ruta por el segundo puente después de haber estado disfrutando de las vistas y el sonido del río. Continuamos en cuanto vimos que el sitio empezaba a llenarse. 

El segundo puente está un poco más elevado que el primero y tiene mejores vistas, pero también se mueve. Como ves, ese día el sol apretaba.

Al pasar el segundo puente empieza lo que llamamos el camino selvático, un sendero junto al río repleto de plantas, cañas altas y pequeños desniveles y rocas que sortear. Hay tramos de sombra y túneles vegetales por los que pasas y el tiempo parece detenerse.

La ruta continúa hasta la presa pero un poco antes de llegar pasamos por el abrigo de la montaña en el que, si no hay mucha gente, puedes parar a disfrutar de la sombra y un buen almuerzo (sin dejar basura después, claro).

Cuando llegamos a la presa pensamos en volver. Ya habíamos hecho la ruta así que sabíamos que la de los Puentes Colgantes terminaba allí, que tocaba ir hacia las pinturas rupestres que habíamos añadido al itinerario. Fue un error continuar porque no pensamos en que:

  1. No llevábamos gorras
  2. No nos quedaba suficiente agua
  3. Eran las 14:00 de la tarde en pleno domingo de agosto

Confiados, continuamos tras ver la presa hacia las pinturas. Según la ruta que estábamos siguiendo nos quedaban 5km y eso era más de lo que habíamos recorrido. No sé por qué pensábamos que podíamos hacerlo.

A medida que andábamos, mayor presión en el pecho sentía. El calor era sofocante y no llevar nada cubriéndome la cabeza estaba empeorando la situación. Parar en los tramos en los que los árboles daban sombra no estaba siendo suficiente para mi cuerpo y sin embargo quería continuar.  

Llegamos a lo alto de una de las montañas desde la cual pudimos ver el Lago de Loriguilla. Eran unas vistas preciosas pero ahora miro hacia atrás y siento que no pude disfrutarlas del todo porque, aunque físicamente estaba allí, me sentía fatal. La cabeza me pesaba, empecé a sentir angustia y a marearme, a necesitar beber agua cada poco… Fue entonces cuando me di cuenta de que o volvía o me daba algo. No estaba en condiciones.

La vuelta fue peor porque nos acabamos el agua entre los dos. Además, refrescarnos las nucas y las cabezas no estaba funcionando. Llegar al coche fue todo un reto pero lo conseguimos y fuimos directos a una gasolinera a comprar más agua. Una odisea.

Nota: no hagas rutas en verano si esto te va a poner al borde de una lipotimia. 

Vistas de la presa, el pantano y el lago:

Como ves en las fotografías he decidido experimentar con diferentes colores. Estoy recuperando el gusto a una de mis aficiones (la única que me animé a estudiar hace ya 6 años), la fotografía, pero esta vez sin las limitaciones que tuve por entonces en clase. 

Te dejo por aquí el código QR de la ruta de los puentes colgantes que seguimos en Wikiloc (dura 5h y 13min aprox), y recuerda, si no quieres llegar a las pinturas rupestres siempre puedes volver y rehacer la ruta de los puentes. 

Nota: Es muy importante que antes de lanzarte a cualquier ruta mires muy bien el terreno y sepas dónde te estás metiendo. 

Puntos a tener en cuenta:
1. Ruta para todas las edades 
2. Apta para perros 
3. Si vas en fin de semana tendrás que pagar 1€ 
4. Es importante mantenerse hidratado así que lleva agua
5. En estos momentos, por Covid, no aconsejan bañarse en el río

¿Qué te ha parecido esta ruta en Chulilla? Cuéntanos en comentarios y si la haces no olvides compartir con nosotros tu experiencia, estaremos encantados de leerte (:

¡Abrazo viajero!

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