Hacía tiempo que no íbamos por montaña y ¡lo echábamos de menos! Así que escogimos hacer la ruta del agua, en Chelva hasta llegar a la Peña Cortada. Si quieres descubrir una ruta en la que se entremezclan barrios, montaña, río e incluso un acueducto romano, ¡sigue leyendo! 

Partimos de la plaza mayor de Chelva. Cuando llegamos, ya estaba llena de vida. Ancianos al sol, senderistas yendo de un lado a otro, las campanas de la iglesia en funcionamiento y la fuente central rompiendo el poco silencio que había.  

Desde el primer momento vimos que la ruta estaba bien señalizada. Además, los habitantes de Chelva son conscientes de la riqueza histórica que caracteriza a sus barrios y alrededores, así que encontraréis carteles con rutas e información. 

Nos llamó la atención la ruta de las tres culturas, un paseo por la villa medieval de Chelva formada por el barrio andalusí de Benacacira, el barrio judío del Azoque, el barrio mudéjar-morisco del Arrabal y los barrios cristianos de las Ollerías. Esta villa fue declarada Bien de Interés Cultural en 2012 debido a su mezcla de culturas. 

Tenéis más información aquí. ¡Nosotros estamos deseando volver!

Continuamos la ruta hasta llegar a unos merenderos. Junto a estos, también se encuentra el parking del que se puede partir si preferís saltaros las calles de Chelva (aunque nosotros no lo aconsejamos). Allí nos sentamos a almorzar en un claro que había junto a unos árboles y el río. Tras reponer fuerzas, continuamos la ruta del agua.

He de decir que a cada paso que dábamos, más nos enamorábamos del paraje natural. Además, está todo muy bien cuidado y habilitado con merenderos, bancos y fuentes.








Terminamos la ruta del agua en Chelva y pasamos por Calles, un pueblo atravesado por el río Tuéjar y que hemos añadido a la lista de pendientes porque no pudimos quedarnos. 

Aquí empezó todo a complicarse. Pasábamos de medio día, todavía no habíamos comido y el sol apretaba un poco. En cuanto encontramos sombra, tras haber ascendido hasta un puesto informativo, nos sentamos a devorar la comida. 

No tardamos mucho en llegar a la peña cortada pero al estar ascendiendo constantemente, fue lo que más nos costó. Pero lo que encontramos al llegar arriba, mereció la pena.

Primero pasamos por los túneles que hay de camino a la peña cortada. Allí se puede disfrutar de la sombra y el frescor de la montaña. En aquel momento lo necesitábamos. 

Además estuvimos un poco incómodos porque hubo un momento en el que éramos un grupo de personas amplio y aquello, al ser estrecho, debíamos ir con cuidado. Pero la gente que encontramos allí (al menos la mayoría), respetaba las distancias y los turnos. 

Nos parece una experiencia espectacular. Caminar atravesando la montaña, quedándote a oscuras en algunos tramos y poder disfrutar de las vistas a lo largo del camino gracias a las “ventanas” que se trazan en la roca… Merece la pena todo el esfuerzo anterior.

Ruta del agua en Chelva





Dato: el acueducto romano se encuentra nada más salir de la peña cortada y también fue declarado Bien de Interés Cultural

Por útlimo, ¿conocíais estos lugares? Básicamente hemos mezclado la ruta del agua y la ruta a la peña cortada. Ambas se pueden hacer por separado pero os dejamos aquí el QR de nuestro recorrido por si queréis seguir nuestros pasos. ¡Y no olvidéis dejarnos comentarios en Wikiloc o aquí si la completáis!


Ruta peña cortada
QR de nuestra ruta

Y para concluir (ahora sí que sí), dejamos por aquí el artículo de la anterior escapada: La casa de las conchas, en Peñíscola

También hicimos un pequeño vídeo sobre esta ruta y ya está subido al canal: Ruta del agua, peña cortada y acueducto romano.

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