En primer lugar, hacer una visita al Castillo de Peñíscola es algo que teníamos pendiente así que este pasado lunes aprovechamos que era festivo para ir. Estábamos muy emocionados porque hasta entonces no habíamos podido hacer una buena salida y aunque nos gusta más ir de ruta y hacer senderismo, queríamos turistear por algún pueblo costero

Lo cierto es que ya habíamos oído hablar de Peñíscola. Tenemos amigos que veranean allí y que hablan muy bien de sus calles y mercadillos. De hecho, estuvimos un año pero no visitamos el pueblo. Así que teníamos un objetivo claro: descubrir por qué era tan famoso su castillo, si era verdad que tenía unas vistas tan alucinantes como se decía, y pasear por el casco antiguo. 


Castillo de Peñíscola
Así se ve el Castillo de Peñíscola desde el parque de artillería

Castillo de Peñíscola
Calles que encuentras camino al castillo

Antes de llegar al castillo vas disfrutando de las vistas al mar y de las calles de fachadas blancas y macetas con flores preciosas. Allí el sonido del Mediterráneo se sobrepone al de tu propia respiración.

EL Castillo de Peñíscola

Hay varias formas de encontrar la entrada y nosotros fuimos con el mar a nuestra izquierda. Es una zona un poco empinada y antes de llegar al puesto de los tickets hay tramos con escaleras y otra rampa por la que es un poco difícil caminar debido al asfalto irregular, pero las vistas lo compensan. 

Las entradas al castillo las compramos justo antes de salir de casa. La de adulto cuesta 5€ y hay días clave del año en los que el castillo permanece cerrado que, aunque son pocos, no viene mal tenerlo en cuenta y echarle un ojo al calendario. De hecho, os dejamos aquí la web oficial en la que podéis comprar los tickets y consultar su horario: página oficial.

El Castillo de Peñíscola se alza sobre los restos de una antigua alcazaba árabe, situado en la zona más alta del peñón. Lo construyeron los templarios entre 1294 y 1307 por y para el Papa Luna (Benedicto XIII de Aviñón). 

En mi opinión, todo su interior es una idealización de lo que fueron los templarios y la iglesia por entonces. Encuentras textos que transforman a quienes fueron sus víctimas en verdugos. Pero las vistas y el acceso al parque de artillería (ahora jardín botánico), merecen la pena. 

En este blog tenéis más información sobre su historia y podéis encontrar más imágenes por el interior.


Vista del parque de artillería desde el castillo


Vistas desde el Castillo de Peñíscola


Vistas desde el castillo


Castillo de Peñíscola
Palmeras del parque de artillería

Por otro lado, el parque es un precioso paraje para descansar pero está prohibido pisar el césped. Nos habría gustado poder sentarnos y disfrutar de la sombra pero no pudimos porque deben cuidar las diferentes especies de palmeras, cactus y suculentas que hay por la zona. 

Además pasear con el sonido de las olas, la brisa marina y el peñón alzándose a la derecha junto a las palmeras… Parece que allí se detiene el tiempo y la historia se desdibuja como si nada hubiese pasado. Un lugar que fue bombardeado e incluso ocupado por las tropas napoleónicas en el que hoy en día se respira calma. 

Por último, al salir del parque nos encontramos con la estatua del Papa Luna y la ermita a la Virgen de la Ermitana. Allí hay pequeños puestos con souvenirs y bares que te invitan a descansar y tomar algo fresco. Es una zona totalmente turística. 

Si queréis información más detallada sobre el castillo, os dejamos por aquí este blog en el que hablan sobre su historia y arquitectura.


Castillo de Peñíscola
Vistas del mar desde el parque de artillería


Ermita a la Virgen de la Ermitana


Estatua del Papa Luna, Peñíscola

¿Qué os ha parecido? ¿Lo habéis visitado alguna vez? Aquí os dejamos el vídeo de esta escapada en el que podéis ver el interior del castillo, nuestra visita a la casa de les petxines (la casa de las conchas), el marjal de Peñíscola… Y si te gusta, ¡no olvides apoyarnos con un like y suscribirte! 

Haz clic o tap en la imagen para ir al canal

Write A Comment

Translate »